Amianto: enemigo de nuestra salud y el medio ambiente

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El amianto fue un material innovador a principios del siglo 20. Prometía una resistencia superior a un bajo precio, por eso se utilizó en como material de aislamiento en gran cantidad de instalaciones.

Sin embargo, lo que parecía ser un material revolucionario, al poco tiempo demostró lo contrario.

El amianto es perjudicial para la salud de las personas, causando cientos de muertes por enfermedades respiratorias y cáncer año tras año.

En cuanto al medio ambiente, el amianto es un material que no se degrada con facilidad ni se disuelve por lo que se mantiene en el cada uno de los ecosistemas y sigue causando problemas.

Conoce un poco más sobre el amianto para que lo alejes de tu vida, evites problemas en la salud y contribuyas con la reducción de la contaminación.

¿Qué es el amianto?

¿Qué es el amianto?

El amianto -también llamado asbesto- es un material compuesto por amosita, actinolita, tremolita, crisolito, antofilita y crocidolita.

Como característica principal, se conoce que el amianto tiene fibras largas que tienen la capacidad de separarse sin romperse, estirarse y resistir altas temperaturas.

Gracias a esas características y su bajo coste, el amianto se ha utilizado en un sinfín de materiales en el sector de la construcción, para elaborar productos para automóviles, empaques y materiales termo resistentes.

Descubrimiento del amianto

El amianto fue identificado en 1900 por el austríaco Ludwig Hatschek. Al descubrirlo y analizar cada una de sus características era conocido como “el mineral milagroso”.

La combinación del amianto con el agua y el cemento sorprendía a las personas por su dureza, su resistencia a altas temperaturas y su económico coste.

Sin embargo, Hatschek falleció a causa de la frecuente exposición al amianto y comenzaron a realizar investigaciones con resultados negativos en la salud de las personas -en especial de los trabajadores-.

¿Estamos expuestos al amianto?

¿Estamos expuestos al amianto?

En el aire hay unos niveles mínimos de amianto, este se encuentra entre 0.0001 y 0.00001 fibras de amianto por milímetro de aire.

El amianto entra en contacto con el agua y con el aire al degradarse de sus fuentes naturales o de algunos productos que contengan asbesto.

Los niveles de amianto más altos se perciben en las ciudades y en zonas exclusivas donde se ubican las industrias y fábricas.

Es decir, las personas que trabajan en las fábricas y las que viven en sus zonas aledañas están expuestos a altos niveles de este material.

El amianto entra en contacto con el aire cuando se demuelen edificios que tenían partes construidas con amianto, reparaciones, productos termo resistentes y otros artículos fabricados a partir de este material.

Además, el agua puede contener restos mínimos de amianto si pasa por cañerías construidas con fibrocemento o que lo tenga por naturaleza.

El amianto no se disuelve, degrada ni evapora. Al contrario, las partículas de amianto quedan en el medio ambiente y se transportan por el aire y por el agua hasta que consiguen un lugar para situarse.

Amianto en la salud

El amianto afecta a los pulmones, porque el amianto ingresa al organismo a través de las vías respiratorias.

Las personas que respiran grandes cantidades de amianto por un largo plazo desarrollan lesiones en el pulmón, que al realizar una placa se observan como cicatrices.

Cuando se nota la aparición de esas cicatrices, por lo general, se trata de asbestosis, una enfermedad que es frecuente en personas que trabajan manipulando el amianto y muy raro en la población en general.

La asbestosis es una enfermedad grave que puede causar incapacidad o la muerte, cuyos síntomas son tos, dificultades para respirar y en algunos casos produce dilatación del corazón.

En el caso de trabajadores con una exposición al amianto frecuente por corto tiempo y las personas que viven cerca de las industrias, es común la aparición de placas en la pleura.

La pleura es la membrana que recubre al pulmón y con la aparición de las placas se altera la respiración de las personas.

Aunque no es igual de grave que la asbestosis, puede hacer que la pleura se engrose y no permita tener una buena respiración de forma irremediable.

El amianto es un material que también con un gran poder cancerígeno, por lo que tras años de exposición al amianto es común que aparezca alguna célula cancerígena.

Aunque lo común es que produzca cáncer de pulmón o un mesotelioma -un tipo de cáncer que se sitúa en el peritoneo o en la pleura-, es capaz de desarrollarlo en otras partes del cuerpo.

¿Qué se hace en caso de tener amianto en la casa o en el trabajo?

¿Qué se hace en caso de tener amianto en la casa o en el trabajo?

Teniendo en cuenta la cantidad de problemas de salud que generan en las personas, es de suma importancia retirarlo de cualquier infraestructura.

Para este tipo de labores existen empresas que se encargan de retirar todo el amianto y sustituirlo con un material igual de resistente, pero seguro.

Primero se debe realizar una evaluación de la cantidad y las locaciones del amianto en las edificaciones para pedir un permiso para realizar los trabajos de sustitución.

Al tener la aprobación del plan de recolección y tener aprobado el permiso de trabajo, se puede comenzar a laborar en la infraestructura.

Lo primordial, antes de comenzar a eliminar el amianto, es establecer una cerca que no pueda ser traspasada por personas que no formen parte del personal autorizado y los trabajadores.

Además, es necesaria la instalación de una zona de duchas para descontaminarse antes y después de acceder a la obra.

Una vez los trabajadores entran en contacto con el amianto, deben desintegrar la capa de líquido encapsulante que tienen, para evitar que la fibra se extienda por el espacio y el aire.

Al terminar con el líquido encapsulante comienza la fase de retiro de las partes de la infraestructura que contienen amianto.

A medida que se retira el amianto, se coloca en contenedores especiales que luego se colocan en un vehículo especial de la empresa para trasladarlo hasta el depósito de la empresa.

Cuando haya sido retirado todo el amianto, se realiza una limpieza para eliminar cualquier rastro y comenzar con la montaje del nuevo material.

Y cuando se retira, ¿dónde termina el amianto?

Es importante cumplir con una serie de pasos que están conformados por su recogida, el traslado, el tratamiento, el desecho y la vigilancia de los vertederos.

La primera es la recogida del amianto, que se realiza en el lugar en el que se retira de las edificaciones y se coloca en contenedores especiales que los separen de otros materiales.

Esos contenedores deben ser etiquetados como desechos peligrosos y ser manipulados con estricto cuidado y con la protección necesaria, que tiene que desecharse luego de su uso.

Los contenedores con amianto son llevados a depósitos temporales ubicados en las empresas que se encargan de la retirada hasta que la autoridad permita que sean desechados en un vertedero especial.

A pesar de que el amianto es trasladado a los vertederos especiales –separados de los desechos convencionales- todavía no existe un método de eliminación funcional y que no ocasione problemas a los trabajadores de esos vertederos.

Es por ello que muchos países han apostado al tratamiento y la transformación del amianto en un material inerte, que no cause daños durante su permanencia en los vertederos.

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